
El helado y el yogur helado pueden parecer similares, pero se elaboran de forma diferente.
El helado tradicional suele tener un mayor contenido en:
El yogur helado, especialmente el elaborado con yogur griego, suele empezar con una base más ligera. Esta base por sí sola puede cambiar el perfil nutricional, pero el contenido de azúcar sigue dependiendo de cómo se prepare.
El azúcar en los postres congelados generalmente proviene de tres lugares:
El yogur griego helado a menudo requiere menos azúcar añadido que el helado, ya que el yogur griego tiene un sabor naturalmente intenso y ácido. Esa acidez reduce la necesidad de un exceso de dulzor.
Sin embargo, las versiones saborizadas, los jarabes o los aderezos pesados pueden aumentar rápidamente los niveles de azúcar, a veces igualando o incluso superando al helado.
Cuando se prepara con cuidado, el yogur helado griego tiende a ofrecer:
Esto hace que sea más fácil disfrutar sin sentirse abrumado o demasiado lleno después.
Una cosa importante que debemos entender:
Menos azúcar no significa nada de azúcar, y eso está bien.
El azúcar no es el enemigo. El problema es el exceso, no la presencia. Un postre que satisface con un dulzor moderado suele llevar a un mejor control de las porciones y a una experiencia más placentera en general.
El equilibrio importa más que los extremos.
Si estás eligiendo entre yogur helado y helado, aquí tienes algunos consejos sencillos:
El postre debe hacerte sentir bien, no pesado ni arrepentido.
El yogur helado no pretende sustituir al helado para siempre. Se trata de tener opciones que se adapten a diferentes momentos y estados de ánimo.
A veces quieres indulgencia.
A veces quieres algo más ligero.
Y a veces, quieres ambas cosas.
El yogur griego helado se encuentra justo en ese punto ideal.

Historias inspiradas en el sabor, el equilibrio y el simple placer de vivir bien.



